Hay algo que solo ocurre cuando estamos con otros: descubrir que lo que creemos único y propio tiene el mismo rostro en la persona de al lado. Esa experiencia — la de ser escuchado, reconocido y acompañado por pares — tiene un valor terapéutico que la investigación respalda y que muchas personas no habían encontrado antes.

Habitarnos es un grupo de encuentro abierto para adultos, sin temario fijo ni número de sesiones predefinido. Cada encuentro parte de lo que cada persona trae: un vínculo que cuesta, algo que se repite, una conversación pendiente, el cansancio de siempre tener que llegar a todo. Un espacio con encuadre claro y acompañamiento profesional, donde las conversaciones, los vínculos y lo que se mueve en el grupo son el material de cada encuentro. Complementario a cualquier proceso individual, y con algo propio que ningún otro espacio ofrece.

Formato: presencial · semanal (varios horarios) · 2 horas por sesión · cupos limitados

Hay algo que ocurre cuando las manos tocan el barro que difícilmente ocurre de otra manera. La arcilla exige presencia: si la mente se va, la pieza se cae. Estudios en arteterapia demuestran que el trabajo con arcilla reduce el cortisol, mejora la autoestima y facilita la expresión emocional de formas que la terapia hablada a veces no alcanza. No porque sea mágico, sino porque obliga a estar.

Palpar la Tierra propone cuatro sesiones guiadas por una ceramista y una psicoterapeuta, donde el barro se convierte en medio para observar el propio proceso: cómo me relaciono con lo que no obedece, con lo que se rompe, con lo que sale diferente a lo planeado. No se busca la pieza perfecta ni se requiere experiencia previa. Lo que importa es lo que ocurre mientras las manos trabajan y la mente, por una vez, puede descansar de dirigirlo todo.

Formato: presencial · temático · 4 horas por sesión · dirigido para adultos · cupos limitados.

La relación con la propia imagen es una de las más cargadas y menos exploradas que tenemos. Estudios en fotografía terapéutica demuestran que trabajar con imágenes de forma consciente mejora significativamente la autoestima, la flexibilidad emocional y la capacidad de estar presente.

Mirarnos nació de esa posibilidad: usar la cámara del celular —la que todos llevamos encima— no para publicar, ni para gustar, sino para preguntar: qué veo cuando elijo una imagen, qué dejo fuera del encuadre, qué dice de mí la foto que tomo antes de que nadie me lo pida.

El programa propone un proceso acompañado —por un fotógrafo profesional y una psicoterapeuta— de seis sesiones, donde la fotografía se convierte en herramienta de autoconocimiento y encuentro grupal. No se necesita experiencia previa, ni cámara profesional: basta el celular y las ganas de mirar con más atención. 

Formato: presencial · temático · 2.5 horas por sesión · cupos limitados.